Málaga 952 39 22 22 | Sevilla 954 65 72 54 | Algeciras 956 61 24 65 info@ginesur.com

Queremos compartir el testimonio de una mujer que decidió hacer más de 10. 000 kilómetros, para poder  interrumpir su embarazo por una malformación fetal.

En su país Chile (1), el aborto es ilegal bajo cualquier circunstancia, por lo que recurrió a uno de nuestros centros, ya que en España (2) el aborto es legal desde 1985.


Aborté y mis sueños de ser madre son mas fuertes.

Sólo quería ser mamá, quería entregar todo el amor a un ser, traspasar mi experiencia de vida y compartir la felicidad de vivir la vida con mi hijo(a).

Me embarace y fui la mujer mas feliz del mundo, compartí la noticia con mis hermanas, amigos, en el trabajo, quería gritar lo feliz que estaba.

Todo andaba perfecto, hasta que un viernes, a las 12 semanas en una ecografía normal, le pregunté a la doctora si estaba todo bien y ella hizo una pausa y me dice que “no”, que había un líquido detrás de la cabecita,… Luego me pregunto quien era el doctor que me estaba viendo y listo. No me explico nada.

Cuando llegue al trabajo, busqué en Google que significaba Higroma Quístico y me di cuenta que era un pronóstico grave, muy grave. Fue un fin de semana terrible, llore mucho, estuve encerrada en el departamento, se me hizo eterno.

El lunes tenia cita con mi ginecólogo, me acompañó una amiga, y me explicó que con ese diagnóstico la probabilidad de vida del bebé era muy baja, aunque era mejor esperar los resultados de la siguiente ecografía, una doppler. Mientras yo no paraba de llorar.

Una semana mas tarde, ésta arrojo el mismo resultado, y el doctor me dice que en mi caso se debería hacer un aborto terapéutico, sin embargo, la propuesta de ley en chile aun no estaba aprobada, que no se podía hacer nada (encogiéndose de hombros). Sólo se podría interrumpir el embarazo si mi vida estuviera en riesgo. Me decía que él se encontraba atado de manos, independiente de su postura personal, ya que estaba en juego su profesión y que tanto él como yo, podríamos ir presos. Y en todo momento sentía que a nadie le importaba mi salud mental y física.

Sólo me quedaba esperar que el bebe muriera dentro del vientre o que hubiere una perdida natural o bien esperar a que naciera y muriera.

Pasaban los días y mi angustia, pena y preocupación se hacía más grande

Empecé a visitar distintos médicos tratando de buscar una solución, en cada consulta volvía a revivir toda la pena, no paraba de llorar y la respuesta era la misma: no podían hacer nada. No lograba entender que, por unos pocos que legislan sin entender razones, una mujer debe sufrir y asumir todos los costos, sin tener ninguna “opción”.

Ojala que aquellos que legislan se den cuenta que con estas leyes restrictivas no se disminuyen las tasas de aborto inducido, y que lo único que provocan es aumentar las tasas de mortalidad materna, ya que aquellas mujeres que estás decididas a interrumpir su embarazo, lo harán de cualquier manera (CR)

Después de varias consultas médicas, todos los médicos trataron de “ayudarme” dándome datos en el extranjero, porque la mayoría concordaba que había que interrumpir, pero por ley no me podían hacer nada. Sólo me recomendaban ir al psicólogo o psiquiatra, al final todos me miraban  hacían un gesto, como diciendo arréglatela sola.

Gracias a mis hermanas y amistades seguía con ánimo de continuar …en esta vida, pues si, lo pensé, tenía miedo, pena, angustia, impotencia, dudas. Me sentía decepcionada y sin esperanzas.

Ya tenía mas 14 semanas y me hicieron otra ecografía y el diagnostico empeoró, ahora era un Hidrops Fetal, donde definitivamente la probabilidad de vida del feto era 0%, y una vez mas el doctor se encogió de hombros y me dijo que “disfrutara del embarazo” mientras latiera el corazoncito, porque en cualquier momento (que podría ser hasta el nacimiento) el feto moriría.

Ya no aguante más el sufrimiento, averigüé y tome una cita en una clínica IVE en España, le pregunté a una amiga si me podía acompañar, me dijo de inmediato que sí y partimos con 16 semanas de embarazo.

Llegamos un lunes temprano a la Clínica El Sur de Sevilla y desde el primer minuto nos atendieron muy bien, desde la recepcionista, médicos, psicólogo y enfermeras. Todos de alguna forma logran una conexión emocional y humana increíble, por lo menos a mí me hicieron sentir comprendida, apoyada y como si fueran familia.

Luego cuando la ginecóloga me hizo la ecografía, entendió de inmediato que no había razón para prolongar la agonía, fue muy comprensiva, humana y profesional.

A pesar de la pena inmensa que tenía, y sabiendo que en ese momento se estaba terminando mi sueño de ser mamá, la ginecóloga y el equipo médico entero me hicieron sentir muy cómoda y confiada de que todo saldría muy bien.

Y así fue, todo resultó muy bien, me sentí muy agradecida por la comprensión y atención que me entregaron. Ya de regreso en Chile, sentí decepción por mi país, aun cuando siempre me he considerado muy patriota, orgullosa de mi país. Pero en situaciones como éstas creo que estamos muy atrasados, nos falta mucho por avanzar en este tema.

Gracias a otro país, hoy me siento muy bien, gracias a otro país pude parar esta agonía y depresión, gracias a otro país evité poner en riesgo mi vida, gracias a otro país…. Así es, gracias a Ginesur de Sevilla, y vuelvo a agradecer a todo el equipo médico que me atendió en especial a la Ginecóloga.


  1. En Chile, el aborto es ilegal bajo cualquier circunstancia y los mujeres que interrumpen su embarazo se enfrentan a penas de hasta cinco años de cárcel. Actualmente, la Cámara de Diputados de Chile aprobó, el 17 de marzo de 2016, el proyecto de ley para despenalizar el aborto en tres causales. La iniciativa, que ahora pasa al Senado, establece que la interrupción voluntaria del embarazo deja de ser delito en caso de inviabilidad del feto, riesgo para la vida de la madre y violación.
  2. En España, según Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo se puede realizar una IVE en las siguientes circunstancias: A petición de la mujer en las primeras 14 semanas de gestación y por determinadas causas médicas con diferentes plazos.