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Desde la llegada de la última crisis económica que sufrimos, el número de mujeres inmigrantes ha descendido en nuestro país.

Salud Sexual y Reproductiva de la Mujer InmigranteMuchas de ellas se han ido marchando a causa de las dificultades para encontrar un trabajo, pagar la hipoteca o proporcionarles un futuro a sus hijos. Pese a esto siguen siendo una población importante y representativa en nuestro país y siguen llegando fundamentalmente porque en sus países están mucho peor que nosotros.

La cifra de mujeres inmigrantes que abortan en Andalucía es de un 25%, según las estadísticas publicadas por la junta de Andalucía en el año 2012. En España, las cifras según ACAI[1] comparando los datos los años 2012-2014 demuestran claramente este descenso, de un 34.10% de abortos realizados a mujeres extranjeras en el 2012 pasa a un 29.15% en al año 2014.

Las causas del porqué las mujeres inmigrantes usan poco los contraceptivos y abortan no están muy alejadas de las causas por las que los hacen las españolas: falta de recursos personales-sociales, falta de conocimiento de su cuerpo, de la fertilidad, del control de su reproducción, de saber posicionarse frente a sus parejas, dificultad de acceso a los recursos, entramado burocrático sanitario, escasa educación sexual, etc. Existen algunas causas que sí son específicas de las mujeres inmigrantes como pueda ser la dificultad del idioma, o de entendimiento del lenguaje médico, las características culturales de cada nacionalidad, la situación de sumisión o discriminación de muchas de estas mujeres frente a sus parejas, o el desarraigo y dificultad de moverse en un país desconocido donde todo les es ajeno y las relaciones sociales no se hacen en sus claves culturales.

Por supuesto que existen características similares entre este colectivo, que emigran para intentar mejorar su calidad de vida, pero fundamentalmente existen elementos diferenciales. Las mujeres inmigrantes son ante todo personas con todas sus características personales e individuales, por lo tanto necesitadas de atención individualizada.

  • Entre las dificultades específicas que tienen estas mujeres a la hora de enfrentarse a un embarazo no deseado podríamos citar:
  • Dificultad de acceso a los servicios sanitarios
  • Lenguaje médico
  • Complejidad burocrática
  • Jornadas de trabajo muy extensas, muchas trabajan internas en casas o de temporeras en la agricultura.
  • Demasiadas pruebas innecesarias que alargan en exceso el uso de un contraceptivo
  • Falta de educación/información que les lleva a: No conocimiento de su cuerpo/fertilidad y miedo por su situación de irregularidad, creen que les puede pasar algo si van a algún centro de salud.

Muchas de estas causas no son exclusivas de las mujeres inmigrantes, pero quizás haya algunas diferencias culturales que me parecen interesantes destacar.

Una de ellas es el concepto de prevención, algo bastante difícil de asumir para muchas mujeres que vienen de países con problemas de desarrollo. Esto no es una cuestión individual sino pública, de las administraciones y el sistema de educación de estos países. Se tiene un concepto de enfermedad-curación pero no de prevención de situaciones de riesgo. No se promueven campañas para evitar contagios o quedar

embarazada. La prevención es un concepto más complejo que el simple hecho de enfermar y curarme. Prevenir contagiarme de alguna enfermedad o de un embarazo necesita un algo grado de conocimiento de los patógenos que producen la enfermedad o de las consecuencias de una relación sexual a largo plazo.

Es difícil tener cuidado con algo que pueda ocurrir en el futuro lejano cuando la situación personal de ahora requiere mucha dedicación para poder satisfacer las necesidades básicas. El cuidarse, la salud, el comer bien, el tener los hijos que realmente deseo y puedo atender no es algo que se consiga en dos días, requiere un alto nivel de control de nuestras vidas, de estabilidad económica y emocional, de asunción de responsabilidades que se posponen cuando la realidad diaria es bastante más dura y precaria de los que nosotras podamos imaginar (basta darse un paseo por la mayoría del mundo, o por muchos de nuestros barrios). Es necesario mejorar las condiciones de alimentación, trabajo, educación, vivienda, condiciones de salubridad para poder plantearme un futuro hipotético. No hace mucho en España las cosas no eran muy diferentes, ¿quién usaba anticonceptivos?, ¿quién hacía prevención?. Aquí estaban prohibidos al igual que lo siguen estando en muchos países o no están nada promocionados ni accesibles.

Para mucha de estas mujeres, el futuro es el presente. Aunque el venir a trabajar a otro país, con todo lo que eso supone, ya constituye una idea de futuro, de mejora, las cuestiones culturales de las que estamos hablando están profundamente arraigadas y la prevención supone la adquisición de hábitos y conocimiento ajenos y que tardan en integrarse.

Desde nuestro trabajo en Ginesur intentamos atender la demanda y necesidades de este colectivo de mujeres. Entendemos sus dificultades y procuramos empatizar con ellas y ofrecerles nuestros servicios de planificación familiar lo mas accesible posible para que comprendan la importancia de prevenir un embarazo no deseado. Procuramos informarlas derribando mitos y falsas creencias sobre su salud sexual y reproductiva y sobre el aborto.

Existe una paradoja entre las mujeres occidentales que vivimos en países “ricos” que nos puede ayudar a entender mejor esta cuestión. Estamos acostumbradas a ejercer un férreo control sobre nuestras vidas frente a la idea de providencia, mala suerte o imposición de la naturaleza que tienen muchas mujeres de otras nacionalidades. Cada vez más la mujer occidental controla mejor todos los aspectos de su vida: los años de estudio, las oposiciones posteriores, la pareja estable, el estar preparada para ser madre, tener un piso, un trabajo fijo, un coche, el número de hijos que decido, cuando lo decido, etc.

Pero esta no es la realidad de muchas otras mujeres que desde muy jóvenes viven como adultas, que aceptan las disposiciones de la naturaleza con mucha más levedad, sienten que no las controlan en absoluto y se dejan llevar e inmiscuirse de lleno en ellas. Muchas de las respuestas ante la pregunta de porqué creen que se han quedado embarazadas es porque han tenido mala suerte. La providencia, la mala suerte, algo que se escapa a su control, que no se puede hacer nada para evitarlo. Nosotras en cambio tenemos demasiado asumido justo lo contrario, creemos que la naturaleza ya no nos toca, que la hemos superado. Por eso creemos que podemos ser madres con 50 años, o en el día y hora que lo decidamos, tener un parto cuando y como lo programemos, después de tener todo ajustado, exacto y perfecto (la habitación del bebé lista, la ropita comprada, el horario decidido). Son los dos extremos de la misma cuerda.

La diferencia genera conflicto. Asumir actitudes menos etnocéntricas y prejuiciosas ayuda a convivir mejor, porque lo importante no es lo que nosotros opinamos sino lo que el otro necesita.

Miriam Gómez Lozano
Trab. Social y Antropóloga

[1] ACAI: asociación de clínicas acreditadas para la IVE de España. Estudio realizado en Febrero 2014 sobre “Condiciones que motivan el aborto provocado” y en el que han participado 6045 mujeres de 20 Clínicas de España.
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