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Tras años de atención a mujeres solicitantes de IVE, cada día tengo más certeza de que, en general, la decisión de abortar no es una decisión fácil para la mujer.

En la mayoría de las ocasiones, es un embarazo con el que desearía continuar, pero que, por la situación actual que atraviesa, se ve en la “obligación” de interrumpirlo.

Los/as profesionales de la psicología llamamos a esta situación “ambivalencia afectiva”. Esto es, por un lado, desearía continuar con el embarazo, pero por otro necesita interrumpirlo. Esta confrontación afectiva suele provocar malestar, confusión, ansiedad, estado de ánimo deprimido, etc.

Por mi experiencia en Ginesur, y la de todo el equipo multidisciplinar, es determinante abordar este tipo de situaciones antes de la realización de la IVE. Es importante tratar este, y otros aspectos emocionales, antes del proceso, ya que será la clave para que la mujer pase por el aborto con el menor coste emocional posible.

De hecho, cuando nos encontramos con mujeres donde existe una confusión importante en su decisión, abordamos psicológicamente todos estos aspectos y le recomendamos tomarse unos días más de reflexión. Habitualmente, este tiempo extra, le sirve para madurar y racionalizar su opción.

En este sentido, les ofrecemos pautas para que el afrontamiento que haga sea lo más normalizado posible.

¿Qué pautas ofrecemos?

Pues bien, cada caso, mujer, y situación son diferentes. Por tanto, no hay recetas generales que sirvan para todo el mundo.

Aún así, como psicólogo, algunas de las estrategias que uso para minimizar dicho síndrome son:

 “El aquí y el ahora”: Término acuñado desde la psicología humanista. Se trata de que la mujer centre su decisión valorando su situación actual. No la que pudo tener en un pasado, ni la que tendrá en un futuro.

La mujer debe tomar conciencia de que toma su decisión, motivada solo por las condiciones actuales que rodean su vida.

Racionalización de pensamientos: Habitualmente, muchas de las mujeres que solicitan una IVE, acuden con una importante carga afectiva. Esto es debido a que presentan un sinfín de pensamientos irracionales, distorsionados y poco realistas, en referencia a su situación actual.

Desde la psicología cognitiva, sabemos que si ante una situación cualquiera (en este caso un aborto), pensamos de forma irracional, la consecuencia es que la emoción que aparece es negativa.

En este sentido, mi labor consiste en que la mujer identifique esos pensamientos negativos, y los cambie por otros más racionales, más lógicos. La consecuencia es, que la emoción será menos negativa y por tanto vivirá el proceso de forma más normalizada.

Desmitificar falsos mitos: Como sabemos, en nuestra sociedad, el aborto es algo que poco a poco se va integrando entre nosotros/as como opción, como elección.

No obstante, aún sigue siendo una situación “mal vista”. Es por eso que alrededor de un aborto, existen muchos falsos mitos, mucha información sesgada, etc. Todo propiciado por ciertos sectores de la sociedad, que se posicionan en contra del aborto.

Durante muchos años, se ha perpetuado la idea de que provoca esterilidad, infecciones, depresión, etc. Si bien un aborto complicado puede dejar secuelas físicas y psíquicas, las complicaciones son muy poco frecuentes, sobre todo en el primer trimestre (14 primeras semanas) que representan el 90% de los abortos que se realizan. Por lo que la mayoría de las mujeres se incorporan a su vida normal al día siguiente y refieren  sentirse “aliviadas”

Por tanto, otra cuestión que abordamos antes de una IVE, es precisamente desmitificar toda esta información sesgada.

En Ginesur Sevilla, siempre nos ha interesado el bienestar integral de la mujer. Es por ello, que todas las mujeres solicitantes de IVE son tratadas y atendidas, en primer lugar, por algún miembro del equipo de salud mental, lo que nos permite minimizar los posibles riesgos psíquicos y emocionales.

Nuestra filosofía, y la forma de trabajar que hemos señalado, avalan nuestros resultados. Podemos decir, que sólo en ocasiones remotas hemos tenido que atender psicológicamente a una mujer, tras una IVE, por padecer el mal llamado “síndrome post-aborto”.

Los pocos casos atendidos por secuelas psicológicas tras el aborto, fueron mujeres donde ya había alguna psicopatología presente en el momento de la IVE, y el aborto exacerbó su problemática de base.

Finalmente, podemos asegurar de que si a la mujer que solicita una IVE se le trata desde el respeto, la empatía y desde la comprensión, esta afronta de forma más normalizada su proceso.

También sabemos, que si como profesionales abordamos el aborto desde su dimensión bio-psico-social. Si nos ocupamos por atajar todo aquello que le preocupa a la mujer antes del aborto, raramente termina padeciendo alguna patología psicológica posterior.

Fdo. Joaquín Ferrera
Psicólogo-Sexólogo Ginesur Sevilla