Málaga 952 39 22 22 | Sevilla 954 65 72 54 | Algeciras 956 61 24 65 info@ginesur.com

Hace unos días he participado en un congreso como ponente en el que me encargaron hablar sobre “menopausia, desde la perspectiva de las mujeres”.

Desde que empecé a pensar en esta ponencia y comencé a plantearme qué iba a decir, como la iba a enfocar, han pasado unos meses muy ricos, en los que he leído, pero sobre todo he hablado con muchas mujeres que están pasando actualmente o que ya pasaron el climaterio (periodo antes y después de la menopausia), he reflexionado mucho sobre mi proceso personal y con todo esto he aprendido muchísimo. He descubierto que la mayoría de las mujeres que pasamos por esta etapa, nos movemos en un “submundo” de incertidumbres, de miedos, de malestares físicos, psíquicos y emocionales, de incomprensión, de silencios y falta de apoyos.

El climaterio y la menopausia “es un proceso natural, ya pasará” eso lo he oído mucho, sí, pero un proceso natural que vivimos en un mundo que hemos construido muy lejos de lo natural. Un mundo “no natural” real e imaginario. Real, en cuanto vivimos lejos de la naturaleza; en ciudades, con coches, electricidad, químicos por todas partes, tratamientos, hospitales… lo que hace que casi ningún proceso natural sea ya natural. En el campo en el que yo trabajo de la Salud Sexual y Reproductiva, vemos que la fertilidad ya no es natural, usamos métodos para controlarla (anticonceptivos), pero también tratamientos para favorecerla (inseminaciones, donaciones de óvulos, implante de embriones, etc.) ponemos nuestros óvulos y espermatozoides en vientres de otras, controlamos los embarazos, los partos, y un largo etcétera. De mil maneras hemos dejado atrás la selección natural de la especie y hemos alargado la esperanza de vida, por lo que cada vez hay más personas (sobre todo mujeres) que alcanza los 80, 90 y hasta 100 años. Al alargar la esperanza de vida hemos alargado artificialmente todas las etapas de nuestra vida, pero los procesos naturales no han cambiado en tan poco espacio de tiempo. De manera que, aunque las mujeres en el imaginario colectivo seamos muy jóvenes con 38 o 40 años, no somos jóvenes para concebir, por lo que tenemos que recurrir los tratamientos de fertilidad. Igualmente, aunque nos veamos y nos sintamos muy jóvenes con 50 años, la mayoría tenemos la menopausia, con todo lo que ello conlleva.

Mientras que la publicidad nos dice que somos jóvenes, mientras tenemos los/las hijos/as pequeños/as o adolescentes, mientras estamos opositando y sin trabajo fijo, o somos flamantes directoras de este u otro proyecto, o super emprendedoras, y por todo esto nos estamos pidiendo a nosotras misma estar “a pleno rendimiento”, nuestro cuerpo nos está diciendo, a veces gritando, otra cosa muy diferente.

Nuestro cuerpo nos está parando en seco, nos está quitando herramientas y proporcionándonos otras, se está transformando, nos está pidiendo descanso, sosiego, introspección. Y nos está transformando en personas más sabias, más calmadas, más pacíficas. Algo que sería muy positivo, si no tuviéramos que estar “a pleno rendimiento”.

¿Cómo compaginar todo esto que sentimos que nos pasa con las exigencias de la sociedad en la que vivimos? Este es nuestro reto.

El climaterio no nos afecta a todas por igual, tampoco todas buscamos las mismas soluciones. A unas nos abruman los síntomas físicos, como los sofocos, el insomnio, la sequedad vaginal o el dolor en las relaciones sexuales. A otras los emocionales, cambios de humor, irritabilidad, tristeza, ansiedad o miedo. Otras apenas los sienten, pero todas las mujeres con las que he hablado han experimentado cambios que las han tambaleado de algún modo. Para calmar todo esto unas optamos por las hormonas, otras por la fitoterapia, otras por métodos físicos o químicos alternativos, otras por cambiar de vida, a veces por combinar varias o todas estas cosas.

Otra cuestión en que hemos coincidido es en que hay visibilizar y compartir lo que nos pasa. Crear grupos de mujeres y hablar de nuestra experiencia, salir del oscurantismo, disponer de información clara y veraz. Hay que crear redes de apoyo institucionales e informales. Hay que formar a los profesionales y a la sociedad en general, también a los hombres.

Quiero acabar con una cita de Cristina Quijera, que encontré en la página web de Relatoras:

“Aunque a veces nos parezca que nos cuesta la vida, vamos hacia un lugar que puede resultar muy interesante: nuestra etapa de sabiduría, la menopausia, una nueva etapa de nuestra sexualidad, que, como todas, aparece todavía como enfermedad y negatividad. Una de nuestras primeras acciones es tomar consciencia de cómo la nombramos nosotras mismas y cambiar nuestro lenguaje en torno a la menopausia: no “sufrimos desarreglos”, estamos reajustándonos.

No es fácil navegar por el climaterio en nuestra sociedad, en la que a las mujeres nos piden eterna juventud, jovialidad, entrega, belleza, sonrisas… no es fácil porque una se siente como entre dos aguas, cruzando un puente. A veces muy segura de ir hacia delante, como movida por un impulso muy fuerte, y a veces frenada por su entorno o por sí misma.”

Eva Rodríguez Armario
Directora médica Ginesur Sevilla