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Desde ACAI, asociación de la que soy miembro de la directiva, defendemos el derecho de las mujeres, para que, ante las situaciones de la vida adversas, puedan acceder a un aborto con garantías jurídicas, con fácil acceso y financiado por el SNS.

Además defendemos un aborto de calidad, como el resto de las prestaciones sanitarias que ofrece nuestro sistema nacional de salud. Para que esto sea así, es necesario que la prestación se lleve a cabo con medios humanos con experiencia y pericia en este campo, así como con medios materiales adecuados, pero también con un acompañamiento, por parte de los equipos que atienden en todo el proceso a la mujer, de calidad. Creemos por tanto que el acompañamiento es un elemento imprescindible en el proceso de interrupción del embarazo, es transversal y debe ser realizado por todo el equipo, ya que de su existencia y eficacia va a depender la mejor o peor recuperación emocional post-aborto.

Según la OMS: “las mujeres que intentan resolver el problema de un embarazo no deseado pueden sentirse en una posición de vulnerabilidad. Necesitan ser tratadas con respeto y comprensión. Por tanto, los/as profesionales de salud deben ser un apoyo para la mujer y brindarle información de tal modo que pueda entenderla y recordarla, y pueda así tomar la decisión de abortar o no, dentro de lo permitido por ley, libre de inducción, coerción o discriminación”.

El acompañamiento lo realizan todos/as los/as profesionales que integran los equipos en los centros, y que entran en contacto con la mujer antes, durante y después del acto principal que es la IVE.

La mayoría de mujeres, que están embarazadas y no lo tenían previsto o aun teniéndolo previsto sufren algún cambio importante en sus vidas, se encuentran en una situación de estrés emocional, vinculado a la decisión de continuar o interrumpir el embarazo, de intensidad variable, dependiendo de diferentes elementos: del querer y no poder, de sus creencias, del apoyo en su entorno a su decisión, de su edad, de su nivel cultural etc. Y en este contexto tan diverso, que debemos tener siempre presente, la escucha, la empatía y el apoyo a su decisión les ayuda a abordar el paso con mayor tranquilidad y con las ideas más claras.

Estas necesidades se ponen de manifiesto especialmente en los casos que el aborto es debido a una violación (casuística menos frecuente), a una anomalía fetal grave y en las menores, que no pueden contar con el apoyo familiar, ya que este grupo de mujeres es más vulnerable, sobre todo a la hora de afrontar su decisión.

Para atender a las mujeres, siguiendo estos parámetros de calidad, los centros Ginesur cuentan con equipos multidisciplinares formados por profesionales con gran experiencia en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, especialmente en la interrupción del embarazo. Además, nuestras pacientes valoran positivamente la vocación de escucha, atención y acompañamiento de todo el personal, haciendo que aquellas mujeres que acuden a nuestros centros, puedan realizar su aborto sin que sea una experiencia traumática como en ocasiones pensaron, leyeron o les dijeron. Muchas de ellas manifiestan sentirse aliviadas y agradecidas tras poder vivir esta experiencia sin ser juzgadas y desde un acompañamiento profesional a la vez que cercano.

Eva Rodríguez Armario
Directora Médica Ginesur